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jueves, diciembre 10, 2009

RIEMS, reforma en crisis



http://circulomexicanodeprofesoresdefilosofia.org.mx/img/RIEMS.JPG


Se condicionan recursos a las instituciones, afirma Ordorika

Respaldan expertos y profesores las críticas del rector de la UNAM
http://www.jornada.unam.mx/2009/12/10/index.php?section=sociedad&article=041n2soc
Karina Avilés y Emir Olivares

Periódico La Jornada
Jueves 10 de diciembre de 2009, p. 41



La Reforma Integral a la Educación Media Superior (RIEMS) aplicada por la SEP plantea “de manera inadecuada” la unificación del bachillerato nacional, el cual busca formar estudiantes aptos en competencias para el mercado y deja de lado la importancia de disciplinas básicas en la instrucción de los ciudadanos, alertaron especialistas en educación de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

En tanto, maestros de educación básica destacaron que la prueba Enlace es un reproductor de desigualdades sociales y coincidieron con el rector José Narro, en que la evaluación compara lo que no se puede equiparar al no tomar en cuenta diferencias sociales, culturales y económicas de los alumnos.
Roberto Rodríguez, del Instituto de Investigaciones Sociales de UNAM, indicó que la reforma de la SEP se enfoca a una simplificación del conocimiento en tres áreas: comprensión de textos, manejo de matemáticas y conocimiento general de las ciencias, que es lo que mide la evaluación aplicada por la OCDE.

“Es una simplificación muy discutible sobre si la formación de nivel medio pudiera centrarse exclusivamente en estas tres competencias. Entonces el conocimiento de disciplinas como historia, filosofía, geografía y otras se contemplan sólo como medios para alcanzar competencias lectoras, matemáticas y científicas, que es la mayor aspiración, y se deja en segundo plano, como si no fuera valioso en sí mismo conocer estas materias.”

Imanol Ordorika, del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, indicó que esta reforma “pone en jaque a las instituciones autónomas de educación superior que tienen bachillerato, pues les quita su derecho a definir sus propias reformas de planes de estudio en ese nivel”.

Agregó que otro problema es que a partir del planteamiento de modelo homólogo, se condiciona a las instituciones a que la única manera de obtener los recursos económicos del programa de infraestructura para la educación media superior radica en la adopción del sistema único.

En relación con Enlace, José Manuel Cisneros, profesor de la Telesecundaria Álvaro Gálvez del valle de México y de la secundaria 70 del DF, destacó que sus alumnos están mal nutridos, se duermen en clase, les duele el estómago y constantemente se levantan de sus butacas para ir al baño, por lo que tienen condiciones muy diferentes a las de otros estudiantes que, para empezar, tienen cubiertas sus necesidades de alimentación.

Señaló que esa evaluación “es un reproductor de desigualdades sociales, además de ser antipedagógica, porque pregunta cosas que a veces ni se ven en los programas de estudio y compara a los escolares como si fueran zapatos que todos valen lo mismo y hay que comprarlos”.

Alfredo Yáñez Aragón, director de la primaria Virgilio Uribe, señaló que a los niños con necesidades educativas especiales, Enlace los califica con el mismo rango y no toma en cuenta las marcadas diferencias sociales en un país de extrema polarización.

jueves, mayo 14, 2009

Pensamiento crítico versus Competencias





Secretaría de Educación

SEDF

martes, 28 de abril de 2009
Dice Gabriel Vargas Lozano: “La eliminación de la filosofía en el bachillerato ha generado una enorme indignación...”


Axel Didriksson, Titular de la SEDF


La comunidad filosófica, científica y humanista está manifestando su rechazo a la propuesta de la SEP de desaparecer las asignaturas filosóficas (lógica, epistemología, ética, estética y filosofía mexicana) como obligatorias, tal como aparece en una melcocha de inspiración tecnocrática y que se propone como una reforma de contenidos de formación por competencias para el nivel de educación media superior.


Se trata de lo que se conoce como el Sistema Nacional de Bachillerato (SNB), que busca copiar (tropicalizar, dirían algunos) las reformas que se han emprendido sobre todo en la Unión Europea y se han expresado en el impulso a la movilidad de estudiantes y en la complementariedad de cursos y sistemas por la vía de mecanismos de homologación de créditos académicos.


Reproducir este esquema, valorado como válido en aquella comunidad multinacional, ya lo rechazaron instituciones enteras, redes, asociaciones e instituciones diversas de América Latina y el Caribe, en el sentido de lo inconveniente que resulta trasladar mecánicamente esquemas educativos a otros contextos.


Este SNB, como también le está pasando a la denominada Alianza para la Calidad de la Educación (ACE), está uniendo sólo posiciones en su contra. La UNAM así se ha manifestado, lo mismo que el Instituto de Educación Media Superior (IEMS) del Gobierno del Distrito Federal, pero tampoco se han conocido grandes demostraciones a su favor de parte de los restantes subsistemas de bachillerato.


La defensa que está realizando la comunidad filosófica, humanista y científica es a favor de un pensamiento crítico, complejo, interdisciplinario, pero sobre todo que recoja la identidad y el desarrollo que ha tenido la filosofía en el país, su enorme contribución cultural y, desde allí, está rechazando las formulitas que se proponen en el SNB y especialmente en la denominada Reforma Integral de la Educación Media Superior (RIEM), que también aparece como un remedo de la fracasada reforma de la educación secundaria, del sexenio anterior, denominada RIES y después RES.


Dice Gabriel Vargas Lozano, uno de las impulsores y firmantes del comunicado que va en contra de estas iniciativas: “La eliminación de la filosofía en el bachillerato ha generado una enorme indignación entre la comunidad filosófica nacional e internacional, porque la considera no sólo un grave atentado contra la cultura de nuestra país y contra las propias facultades de filosofía y letras, sino una clara expresión del tipo de país que quiere construir la derecha” (La Jornada, 25, abril).


Se está en contra, pues, del reduccionismo, de la definición de una educación y de una persona que se disuelve en estructuras formales y limitadas referidas al mundo del trabajo y a estándares e indicadores considerados como válidos para todo tiempo, institución y lugar, en abstracto.


Esto es incompatible con la grandeza del pensamiento filosófico y transdisciplinario. El formalismo excesivo, la rigidez de las definiciones y la idea de que la objetividad es absoluta, por encima de la creatividad, limita la formación de un pensamiento crítico y la construcción de nuevos conocimientos.


Ni idea se tiene de lo que defienden nuestros mejores pensadores. La derecha educativa no tiene temas novedosos, cree que se pueden reproducir modelos por la vía de estándares o copiar esquemas de una marca prefabricada. Craso error, de nuevo.


El formalismo excesivo, por encima de la creatividad, limita la formación de un pensamiento crítico.