http://www.jornada.unam.mx/2009/12/13/index.php?section=politica&article=013n1pol
La SEP no es el mejor espacio para calificar a la UNAM, dice
“Sobre las rodillas” se elabora la política educativa: Casanova.
Emir Olivares Alonso
Periódico La JornadaDomingo 13 de diciembre de 2009, p. 13
En años recientes la política educativa en México “se hace sobre las rodillas”: dos muestras son la Reforma Integral a la Educación Media Superior (RIEMS) y la prueba Enlace, aplicada por la Secretaría de Educación Pública, aseguró Hu-go Casanova del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación de la UNAM.
En entrevista, sostuvo que los expertos coinciden en que la evaluación educativa “es algo mucho más complejo que un simple examen estandarizado”, mientras que el implantar un modelo único de bachillerato es un error. “La educación y sus procesos se han llevado erróneamente al ámbito burocrático y han dejado el académico”.
“La política educativa en México en los últimos años está hecha sobre las rodillas. Estas reformas son ejercicios absolutamente fallidos, porque en cuanto se ponen a prueba chocan con una resistencia y reflexión muy seria de los actores a los que se quieren aplicar”, dijo.
Como consejero de la máxima casa de estudios, el investigador coincidió con la posición del rector José Narro Robles en el sentido de que la UNAM no debe sumarse ni a la RIEMS ni a Enlace.
“La SEP, con todos sus instrumentos y con los golpes de timón que ha dado recientemente, no es el espacio más acreditado para calificar qué hace bien o mal la UNAM. Ahí la posición de autoridades universitarias es muy clara: es decir, no hay una negativa para que la sociedad la califique, pero no cualquier instancia o instrumento puede ser pertinente para evaluar su desempeño.
“Mal haría la UNAM si recibe de manera irreflexiva cuanta cosa le proponen estos señores (de la SEP) que han estado experimentando por años. El día que veamos que esta institución funciona de una manera razonable, con gran calidad, seguramente tendremos más disposición para escucharlos e involucrarnos en lo que están haciendo. De momento me parece que la posición institucional de la UNAM es la correcta”.
El también coordinador de la Red de Investigadores de Educación Superior consideró que Enlace tiene como base “traer la lógica de la empresa al ámbito educativo y en la educación nos negamos a ser clasificados y jerarquizados como en el sector privado. Lo que se está manifestando es esta imposición de la metáfora industrial en la vida universitaria. Quienes nos dedicamos con seriedad a esto no pretendemos oponernos de una manera automática, sino que buscamos poner las cosas en su sitio.”
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domingo, diciembre 13, 2009
domingo, junio 28, 2009
CENEVAL, negocio sin aporte a los jóvenes estudiantes mexicanos
http://www.jornada.unam.mx/2009/06/28/index.php?section=sociedad&article=034n1soc
“Nadie con certificado de secundaria debe quedar fuera por no cumplir con un puntaje”
Demandan al gobierno garantizar acceso universal al bachillerato
El sistema desplaza a los más pobres, afirman expertos; piden cesar subrogación del examen de ingreso
Laura Poy y Emir Olivares
A casi tres lustros de la aplicación de mecanismos de selección estandarizados, como el examen único de ingreso a la educación media superior, “cientos de miles de jóvenes no tienen oportunidad para continuar una formación de calidad en instituciones públicas”, afirmó Hugo Aboites, catedrático de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y coordinador del Grupo Universidad y Sociedad del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales.
En conferencia de prensa, demandó al Estado mexicano “cumplir con la Constitución y garantizar que nadie con un certificado de secundaria quede fuera del sistema de bachillerato por no cumplir con un puntaje”. Agregó que este fin de semana, poco más de 300 mil aspirantes a ingresar a la educación media superior en la zona metropolitana pagarán 265 pesos por un “examen patito” que no tiene ningún control de calidad.
También afirmó que la Comisión Metropolitana de Instituciones Públicas de Educación Media Superior (Comipems), responsables del concurso de ingreso, en colaboración con el Centro Nacional para la Evaluación de la Educación Superior (Ceneval), organismo privado encargado del diseño de la prueba y la evaluación de los resultados, “no han dado ninguna respuesta a las demandas de miles de jóvenes para ingresar al bachillerato, pero en instituciones de calidad y no en aquellas donde se les da sólo formación técnica, que además no es del interés de muchos aspirantes”.
Sin una verdadera política de Estado y una “voluntad real de atender el crecimiento de la matrícula, pero bajo parámetros de calidad, año con año nos enfrentamos a un proceso de simulación en el que se desplaza a los más pobres, quienes finalmente son destinadas a las peores opciones educativas, les gusten o no”, enfatizó.
De acuerdo con los datos preliminares, dados a conocer por Javier Olmedo Badía, vocero de la Comipems, en enero pasado se preveía una participación de cerca de 312 mil jóvenes, de los cuales sólo 260 mil podrían cumplir con todos los requisitos para inscribirse en una de las instituciones educativas que participan en el concurso, con un total de 676 opciones en 322 planteles.
En tanto, defensores de derechos humanos, asociaciones académicas internacionales y organizaciones estudiantiles metropolitanas señalaron en un comunicado de prensa que subrogar a un organismo privado el examen de ingreso genera “constantes irregularidades y serias violaciones al derecho humano de la educación”.
Indicaron que el Ceneval es una agencia privada que “coacciona a los jóvenes a escuelas y tipos de estudios que no responden a sus intereses vocacionales, excluye de la educación pública a miles de ellos y lucra con la necesidad de las familias que buscan educación para sus hijos” con el cobro de cuotas para aplicar el examen y guías de estudio.
“Nadie con certificado de secundaria debe quedar fuera por no cumplir con un puntaje”
Demandan al gobierno garantizar acceso universal al bachillerato
El sistema desplaza a los más pobres, afirman expertos; piden cesar subrogación del examen de ingreso
Laura Poy y Emir Olivares
A casi tres lustros de la aplicación de mecanismos de selección estandarizados, como el examen único de ingreso a la educación media superior, “cientos de miles de jóvenes no tienen oportunidad para continuar una formación de calidad en instituciones públicas”, afirmó Hugo Aboites, catedrático de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y coordinador del Grupo Universidad y Sociedad del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales.
En conferencia de prensa, demandó al Estado mexicano “cumplir con la Constitución y garantizar que nadie con un certificado de secundaria quede fuera del sistema de bachillerato por no cumplir con un puntaje”. Agregó que este fin de semana, poco más de 300 mil aspirantes a ingresar a la educación media superior en la zona metropolitana pagarán 265 pesos por un “examen patito” que no tiene ningún control de calidad.
También afirmó que la Comisión Metropolitana de Instituciones Públicas de Educación Media Superior (Comipems), responsables del concurso de ingreso, en colaboración con el Centro Nacional para la Evaluación de la Educación Superior (Ceneval), organismo privado encargado del diseño de la prueba y la evaluación de los resultados, “no han dado ninguna respuesta a las demandas de miles de jóvenes para ingresar al bachillerato, pero en instituciones de calidad y no en aquellas donde se les da sólo formación técnica, que además no es del interés de muchos aspirantes”.
Sin una verdadera política de Estado y una “voluntad real de atender el crecimiento de la matrícula, pero bajo parámetros de calidad, año con año nos enfrentamos a un proceso de simulación en el que se desplaza a los más pobres, quienes finalmente son destinadas a las peores opciones educativas, les gusten o no”, enfatizó.
De acuerdo con los datos preliminares, dados a conocer por Javier Olmedo Badía, vocero de la Comipems, en enero pasado se preveía una participación de cerca de 312 mil jóvenes, de los cuales sólo 260 mil podrían cumplir con todos los requisitos para inscribirse en una de las instituciones educativas que participan en el concurso, con un total de 676 opciones en 322 planteles.
En tanto, defensores de derechos humanos, asociaciones académicas internacionales y organizaciones estudiantiles metropolitanas señalaron en un comunicado de prensa que subrogar a un organismo privado el examen de ingreso genera “constantes irregularidades y serias violaciones al derecho humano de la educación”.
Indicaron que el Ceneval es una agencia privada que “coacciona a los jóvenes a escuelas y tipos de estudios que no responden a sus intereses vocacionales, excluye de la educación pública a miles de ellos y lucra con la necesidad de las familias que buscan educación para sus hijos” con el cobro de cuotas para aplicar el examen y guías de estudio.
domingo, marzo 08, 2009
Evaluación educativa perversa: Angel Díaz Barriga
El Estado la realiza a cambio de recursos, afirma Díaz Barriga
La evaluación educativa es perversa en México: experto
Los maestros han perdido el valor de su profesión, señala
La crisis puede ser una oportunidad para transformar un sistema que no tiene por qué invertir cifras millonarias en sistemas de evaluación que no están atendiendo los procesos vinculados a la formación del estudiante, sostiene el especialista Ángel Díaz Barriga
Laura Poy Solano/ La Jornada 8 marzo 2009
En México urge un cambio de políticas educativas, ya que con crisis económica o sin ella enfrentamos un sistema de examinar muy perverso, en el que la lógica que se aplica desde el Estado es la evaluación institucional a cambio de recursos, afirmó Ángel Díaz Barriga, especialista en el sistema educativo y catedrático del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación de la Universidad Nacional Autónoma de México.
En entrevista, señaló que la crisis puede ser una oportunidad para transformar un sistema que no tiene por qué invertir cifras millonarias en sistemas de evaluación que no están atendiendo los procesos vinculados a la formación del estudiante, que es lo que podría hacer cambiar los mecanismos que operan en el aula y la escuela.
La crisis económica, afirmó, también podría propiciar que las autoridades educativas tuvieran más humildad y se confiara más en los profesores, para apostar más a los sujetos de educación, tanto en la formación básica como en la superior.
Sin duda, indicó, existen ámbitos donde se pueden reducir costos. La evaluación es un área sobrecrecida que podría ser más modesta, más educativa, para hacer una evaluación no para dar dinero, que es absurdo, sino para ayudar a la institución, es decir, para mejorar lo que sucede en el salón de clases.
Díaz Barriga sostuvo que en México, como en la mayoría de los países de América Latina, los maestros han perdido el valor de su profesión. Explicó que de la mística de la Revolución Mexicana se trataba de pasar a un docente profesional, pero éste se quedó a mitad del camino y se volvió un empleado. Así se fue perdiendo el interés en el alumno y en su proceso educativo. Por esta razón, señaló, en México las evaluaciones se han convertido en una lista de chequeo, con miles de detalles absurdos para mirarlos con lupa, al convertirse en negocio o en una perversión.
Enfatizó que en educación superior la aplicación de esquemas de productividad y eficiencia, asociados a los programas de estímulos, generó que los docentes ya no tengan mucho tiempo para atender a sus alumnos, y se ha dejado de valorar a quienes enseñan los fundamentos del saber científico, al exigirles que publiquen investigaciones para acceder a los estímulos salariales.
Vale la pena preguntarnos si un maestro que enseña las bases de la química o las matemáticas a estudiantes que más tarde llegarán al doctorado no merece tener un buen salario.
Ante un escenario de crisis, manifestó, veo una autoridad educativa que ya no está en el aula, y un apresuramiento en aplicar reformas curriculares que no necesariamente se traducen en cambios en el trabajo docente. Ojalá la autoridad fuera más humilde y limitara la búsqueda de la eficiencia para tratar de consolidar un modelo de calidad, con una evaluación más orientada a los procesos educativos y, por tanto, más diversificada y con capacidad de reconocer singularidades.
La evaluación educativa es perversa en México: experto
Los maestros han perdido el valor de su profesión, señala
La crisis puede ser una oportunidad para transformar un sistema que no tiene por qué invertir cifras millonarias en sistemas de evaluación que no están atendiendo los procesos vinculados a la formación del estudiante, sostiene el especialista Ángel Díaz Barriga
Laura Poy Solano/ La Jornada 8 marzo 2009
En México urge un cambio de políticas educativas, ya que con crisis económica o sin ella enfrentamos un sistema de examinar muy perverso, en el que la lógica que se aplica desde el Estado es la evaluación institucional a cambio de recursos, afirmó Ángel Díaz Barriga, especialista en el sistema educativo y catedrático del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación de la Universidad Nacional Autónoma de México.
En entrevista, señaló que la crisis puede ser una oportunidad para transformar un sistema que no tiene por qué invertir cifras millonarias en sistemas de evaluación que no están atendiendo los procesos vinculados a la formación del estudiante, que es lo que podría hacer cambiar los mecanismos que operan en el aula y la escuela.
La crisis económica, afirmó, también podría propiciar que las autoridades educativas tuvieran más humildad y se confiara más en los profesores, para apostar más a los sujetos de educación, tanto en la formación básica como en la superior.
Sin duda, indicó, existen ámbitos donde se pueden reducir costos. La evaluación es un área sobrecrecida que podría ser más modesta, más educativa, para hacer una evaluación no para dar dinero, que es absurdo, sino para ayudar a la institución, es decir, para mejorar lo que sucede en el salón de clases.
Díaz Barriga sostuvo que en México, como en la mayoría de los países de América Latina, los maestros han perdido el valor de su profesión. Explicó que de la mística de la Revolución Mexicana se trataba de pasar a un docente profesional, pero éste se quedó a mitad del camino y se volvió un empleado. Así se fue perdiendo el interés en el alumno y en su proceso educativo. Por esta razón, señaló, en México las evaluaciones se han convertido en una lista de chequeo, con miles de detalles absurdos para mirarlos con lupa, al convertirse en negocio o en una perversión.
Enfatizó que en educación superior la aplicación de esquemas de productividad y eficiencia, asociados a los programas de estímulos, generó que los docentes ya no tengan mucho tiempo para atender a sus alumnos, y se ha dejado de valorar a quienes enseñan los fundamentos del saber científico, al exigirles que publiquen investigaciones para acceder a los estímulos salariales.
Vale la pena preguntarnos si un maestro que enseña las bases de la química o las matemáticas a estudiantes que más tarde llegarán al doctorado no merece tener un buen salario.
Ante un escenario de crisis, manifestó, veo una autoridad educativa que ya no está en el aula, y un apresuramiento en aplicar reformas curriculares que no necesariamente se traducen en cambios en el trabajo docente. Ojalá la autoridad fuera más humilde y limitara la búsqueda de la eficiencia para tratar de consolidar un modelo de calidad, con una evaluación más orientada a los procesos educativos y, por tanto, más diversificada y con capacidad de reconocer singularidades.
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